
Parece ayer cuando fuimos a ver el primer partido oficial las chicas, para ser sinceros, ninguno de los padres ni siquiera teníamos en claro las reglas del juego, algunos ni siquiera habían visto un partido por tele. No se que esperábamos ver, algunas de las chicas eran amigas, otras apenas se conocían, todas tenían algo en común, jugar hockey. Aunque no conté a nadie esto, fuimos, con varios de mis familiares, a ver a mi hija que parecía perdida jugando de defensora, cuando tocó una bocha y salió haciendo conducción, entre nosotros nos abrazábamos y vivábamos como si hubiera hecho el gol del torneo. Ese día el equipo perdió, pero para los padres fue un triunfo, el bautismo de fuego del equipo. A posterior nos veíamos los padres en la calle y hablábamos del partido, coordinábamos, en la cola del banco, como hacer para llegar juntos cuando nos tocara de visitante, algunos ya habían bajado de alguna página las reglas y las resumía para el resto, explicando con palabras sencillas cuando era o no falta, un corto, etc. Después vino el apodo de Las Chinches, tratar algunos encuentros como clásicos, los primeros triunfos, los primeros viajes fuera de la provincia. El tiempo hizo que padres que ni siquiera sabían que era una pipa hablaran de técnica con sus hijas y compartieran juntos, mate de por medio, algunos partidos televisados de Las Leonas en los Champions Trophy dejando de lado hoy mas que nunca “ VAMOS CHINCHES !!!”